Soy madrina

Tengo un ahijado que es un amor. Tiene dos años y se llama Guille. El próximo finde voy a Medina a verle… Tengo unas ganas!!! La verdad es que le veo muy poquito y siempre que voy procuro llevarle algún regalito 🙂 Lo que pasa es que normalmente le llevo ropa (por aquello de no malcriarlo) y el pobre mío está ya hasta las narices.

La última vez que fui le compré dos camisetas y dos bañadores, que me dijo su madre que necesitaba para la pisci. Me fui a visitarle con un paquete precioso de colorines con ropa dentro. Claro, cuando le di el regalo Guille enloquecio. Vio el papel tan precioso y se debió de pensar que había un scalextric dentro (es que anda obsesionado con los coches, las rampas y tal).  Pero no. No lo había. El pobre niño, después de conseguir romper el paquete, metió la mano y sacó un manojo de ropa. Ni rampas, ni coches, ni nada.

Guille nos miraba inquieto. “¿Qué es toda esta ropeja?” Parecían decir sus ojos. Yo miraba a Cris en plan ‘mucho fondo de armario, nena, pero este niño me va a terminar odiando’. La pobre intentó salvar la situación como pudo:

– ¡Guille, son bañadores que te ha comprado la madrina para la pisciii! ¡Mira qué chulos!

Para Guille eso era de todo menos chulo. El quería coches, coches que yo no le daba. ¿Y qué tenía entre las manos? Un par de calzones impermeables  para la pisci y dos camisetas. Y ya. Un halo de desidia apareció en su cara. Nos dio la espalda y siguió jugando. Ni una palabra, ni un balbuceo… Nada.  Así que me juré a mi misma que la próxima vez que fuese a verle, además de ropa, le llevaría algún coche o algo porque, ¿qué iba a recordar el niño con más cariño? ¿Una pila de camisetas, pijamas y baberos o su primer Hot Wheels Del Apocalipsis? Todos sabemos la respuesta.

Por eso ayer, como me encuentro inmersa en el maravilloso mundo de la jornada reducida, me fui  de compras. “Já”, pensé, “me planto yo ahora en una juguetería en pleno mes de junio y fijo que lo pillo todo a cuatro duros. ¿Quién va a estar ahora comprando juguetes cuando Zara tiene descuentos en toda la tienda? ¿QUIEN?” Pues los ricos, sólo los ricos están comprando barbies en verano, porque no encuentras nada a menos de 50 euros. Nada. Y encima para Guille, que está en una edad muy mala, que pasas de las chustadas blanditas y sin sentido a los camiones de tamaño real pero con piezas pequeñas.

Después de media hora de mirar hello kittys varias, peluches, y cosas preciosas, me pasé a los coches, camiones y cosas feas decidida a comprarle un regalo genial a mi ahijado. Como era todo tan horrendo, tan caro y tan recomendado para mayores de 3 años, le pregunté a la dependienta.

– Perdone… ¿Tienen coches para niños de dos años?

– Sí, esos de ahí. – Me dice señalando unos coches-peluche de tamaño de un almohadón.

– Ya, no, pero esos no quiero, quiero de los pequeños con ruedas, para que juegue… Es que verá, el tiene unas rampas por donde los tira y…

– ¡¡UYUYUYUYUYYY!! ¿De esos coches tiene? Pues no no, eh, esos para niños de dos años NO. Son para mayores de 3… ¿No ve que son muy pequeños? ¡Se podría ahogar!

-Hombre, pero los que tiene son más grandes, no le entran en boca… – La mujer me miraba aterrada – Además cumple 3 años en noviembre, que es ya casi… ¿No tiene algo más grandes, en lugar de tipo micro machines?

-Bueno, a ver, hay unos de Hot Wheels – ¡Viva!, pensé – que son bastante grandes.

– ¡Esos, esos! Me los envuelve para regalo y le pone una etiquetita que diga “Para Guille de tu madrina del alma, en el día en el que no te regaló nada 100% algodón.”.

Mientras la mujerona envolvía el tema, me asaltó una duda. ¿Y si ya los tiene?

-Perdone, ¿se pueden cambiar no?

– Eh… Mmm… Bueno… A ver, sí, siempre que el paquete esté sin abrir, claro. Tiene que estar perfecto, porque si no…

“Ya, me imagino que si el niño abre el paquete, chupa los coches y luego te lo meto todo dentro y lo cierro con grapas no me lo cambias, chata”. Esto lo pensé, no se lo dije. A veces soy tan amable… En fin, que pagué los santos coches y me fui. También he cambiado los bañadores, que le quedaban enormes, por dos camisetas. Pero no os preocupeis, justo cuando abra el paquete textil y se prepare para lanzar su primer escupitajo en mi cara, le daré los coches, y me querrá de nuevo, que esta vez lo tengo todo pensado.

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Vuelta a Madrid

Parece que fue ayer cuando vinimos de Eindhoven… Felices, pero a la vez tristes,  con un montón de experiencias imposibles de plasmar en un blog (aunque yo hice lo que pude) y con los nervios de un primer día de cole, llegamos a los madriles con el equipaje multiplicado por 10.

Ya han pasado 5 meses, durante los cuales he estado reflexionando a diario sobre el futuro de mi pequeño blog (mentira, he estado estudiando, terminando la carrera, buscando curro, encontrándolo y cagándome en el Madrid porque no hay manera de ganemos nada). Así los cinco meses. Pero un día, mientras iba a currar empotrada en el vagón de metro, pensé: “Yo tenía un blog… Ah, pero no era un blog madrileño, era un blog holandés… ¿Podré seguir escribiendo mis cositas?”. Rauda y veloz consulté a Fede, cofundador de Fritanga Holandesa. Primero pensamos en cambiarle el nombre, luego en dejarlo como estaba y poner etiquetas por temas… Miles y miles de ideas para al final dejarlo aquí todo mezclado y que sea lo que Dios quiera. Ahí va mi primer post Made in Madrid, que no podía tratar de otra cosa que de su maravilloso metro, que vuela.

Holanda es genial. Mira que hemos pasado frío, que he maldecido la humedad, que me metí la mega leche con la bici y casi no lo cuento… Pero aún así, regresaba a Eindhoven mañana mismo. Echo un montón de cosas de menos, pero lo que sin duda me falta es mi bici. Es genial llegar a los sitios en 10 minutos, sin atascos, sin nadie que te empuje ni te empotre contra la puerta del autobús. Es como vivir en una burbuja enorme, dentro de la cual nadie te puede dar por saco. Cuando vas con la bici por la calle, la gente, conocedora de la circunferencia mágica propia de cada holandés, no se te acerca a menos de 15centímetros. Si acaso algún rozamiento esporádico de un niño que aún no ha estudiado en la escuela el tema “Si invades el espacio de los demás arderás en el infierno“, pero poco más.

Aquí en Madrid no. Es pisar suelo español y la circunferencia mágica desaparece. Pof, te explota en la cara. Y ahí te quedas, expuesto a cualquier toqueteo. Yo lo compruebo nada más entrar en el metro por las mañanas. La gente no es que te toque, no, es que te magrea con una tranquilidad que da miedo. Ahora tu circunferencia mágica (o lo que queda de ella) la compartes con otras 7 personas, sus periódicos, sus libros, y la madre que los parió a todos. Que yo entiendo que somos muchos, y si hay que achuchar yo soy la primera que lo hago, pero hay que tener también un mínimo de educación. Que yo si voy leyendo y no entramos todos, pues guardo el libro y listo, no me empeño en que el señor pelón de enfrente y su hija desquiciada de 15 años lean el libro conmigo.

Claro, ni que decir tiene que con la bici vas respirando el aire fresco y no los “fabulosos” olores corporales de la peña. Y lo digo yo, que con mi metro 60 voy a una media de 10 sobacos por semana. Una ducha al día, da alegría, pequeños guarretes. Y si es por la mañana, mejor que mejor.

Sé que no es vuestro caso, chicos, que fijo que os levantais por las mañanas con la máxima de “Dejar salir antes de entrar” en mente. Esto va para los maleducados, los salidos, los quinquis con el móvil musiquero, las señoras con los codos como clavos y los que no se lavan ni con el agua de la lluvia. Por un metro con más trenes, más asientos y menos gente (gente mala, por supuesto).  Así sea.

Nota de la autora: Algunos pasajes del post están basados en hechos reales.

Mis queridas holandesas

Las holandesas son grandes. Todas super guapas y super monas, pero grandes. Claro, pensaréis: “Bueno, Mari, es que para ser más grande que tú tampoco hace falta mucho, que vas midiendo 1.59 por la vida”. Y sí, soy consciente que soy pequeñita, pero es que aquí he llegado a ver niñas de 12 años más grandes que yo, con unas bicis que parecen camiones, y eso en España no me pasa. Así que puedo afirmar con total objetividad que aquí las mujeres son enormes, como sus bicis. Claro, cuando vine aquí me faltó el canto de un duro para comprarme una bici de niña, porque obviamente la mayoría de las bicis para mujeres se me caían encima. Menos mal que hubo alguien con un poco de juicio en este país que construyó una pequeña tirada de bicis para mujeres normales, que se salían un poco del estilo de Serena Williams. Gracias le doy a ese hombre todos los días.

Pero centrándonos un poco más en el tema de las mujeres holandesas, empezamos con las adolescentes: Litros y litros de rimmel se gastan cada fin semana en Eindhoven. Aquí si tienes 15 años y no llevas los ojos como un mapache, te repudian. Cuanto más rimmel y más sombra de ojos negra lleves puesta, mejor. Luego la ropa también es importante. Debe de ser prieta, lo más llamativa que puedas, para que te vean bien. No pueden faltar los tacones y millones de accesorios a repartir por pelo, cara y cuerpo (Véase pendientes, piercings, diademas, collares y bisutería varia). Si las Bratz cobraran vida, hablarían holandés.

Y es que lo de la ropa ya va causando estragos desde que son pequeñitas. Las niñas aquí son como todas muy divinas. Yo al principio pensaba que en los colegios holandeses eran muy enrollados, que hacían fiestas de disfraces casi todos los días: “Mira, hoy es el día de las Princesas Disney en el cole!” Pensaba. “Oh, parece que hoy toca fiesta de las Hadas Divinas de la Muerte”, “Qué raro… ¿Es el 50 aniversario de la Barbie y yo no me he enterado?” Y es que no, no son fiestas, son ellas, que van así por la vida. Bueno, más que ellas son sus madres, porque ya me diréis con 6 años quien te va a vestir… Pues tu madre. Que mucho poner vestiditos monos pero poco cocinar lentejas. Porque sí, amigos míos, las madres aquí deben de asistir todas a la Fashion Week de Disney, pero de cocinar no tienen ni pajolera idea. Y esto es algo en lo que tengo que entrar, porque lo que no puede ser es que alimentes a tus hijos a base de sandwiches.

Una madre, de toda la vida de dios, ha cocinado y ha agasajado a sus hijos con canelones, calamares en su tinta y tortillas de patatas… Es lo que tiene que ser. Supongo que en España habrá de todo, madres que no llegan y madres que se pasan, como la mía, que de hecho la mayoría de las veces ni me escucha de lo pendiente que está de alimentarme bien:

Servidora: Mamá, me voy a la biblio, que tengo el examen el lunes.
Mamá externa: Vale.
Mamá interna: “A ver si compro unos garbanzos y le preparo a esta chica un buen cocido, que está muy delgada”.

Evidentemente llega el domingo y mi madre pone los ojos como platos al enterarse que al día siguiente tengo examen. Pero eso aquí no pasa, no señor. Las madres aquí les dan por la mañana a sus hijos un tupper lleno de sandwiches y a correr. Yo creo que no saben ni lo que son los garbanzos. Y eso las buenas madres, que las reguleras les dan directamente el paquete de pan de molde y un sobre de embutidos (nada de jamón serrano, por supuesto, aquí se lleva más el rollo mortadela), y ahí tienes luego a las pobres criaturas, montándose los sandwiches en la cafetería con cara de haba, que da pena verlos.

Aunque si he de destacar que, pese a que las madres aquí no son buenas cocineras, son muy valientes y muy fuertes. He llegado a ver chicas transportando 3 niños en la bici. TRES. Que os puede parecer fácil, pero cuando yo voy al super y me tengo que volver a casa con la compra en las alforjas de la bici no puedo con mi vida (Y eso que en total debe de pesar todo como medio niño de los de aquí). No me quiero ni imaginar conducir una bici con tres retoños. Ni la muevo. Y entonces para ellas sería mala madre, aunque supiese hacer las mejores lentejas del mundo…

Bajo una marea naranja

Este post trata del miedo, del terror que unos cuantos españoles vamos a sentir hoy a las 20:30. Muchos de vosotros estareis en un bar con los amigos, en casa con la familia o en alguna terracita tomando un pinchito de tortilla. Nosotros estaremos en Holanda. EN HOLANDA. Que parece hasta gracioso. “Joer, Mari, la final y tú en Holanda, eh? Jajaja”.

Jajaja unos cojones. Que estamos pasándolo mal aquí, joder. Que antes molaba ser español en Eindhoven: Ibas por la calle y en cuanto la gente veía que eras de España todo era felicidad y alegría. Pero ahora no.

Antes del Mundial:

Señor por la calle: ” ¿Españolos?”.

Mari: “Sí.” – Sonrisa de felicidad.

Señor: “¡Ah! ¡España!! Si si si.” -Todo esto intercalado con algún que otro “Paella”, “Cerveza” y “Olé!”, y con caras alegres y risas espontáneas.

El Jueves pasado:

Fede y yo volviendo a casa en bici y, por supuesto, hablando en español.

Grupo de adolescentes eindhoveños: “¿Españolos?”

Mari:”Sí”. -Cara de felicidad. Aún no era consciente de que ahora no les caemos tan bien.

Grupo de adolescentes eindhoveños:”¡Ah! ¡España! No, no, no”.  Todo esto intercalado con algún “Vais a perder”, “Somos mejores” y con caras de mala leche y bufidos varios.

Apenas me dió tiempo a gritar a Fede un “Corre, cari, que nos linchaaaaan”, poner el “turbo” a la bici, y pedalear 10 minutos sin mirar atrás.

Vamos, que tensión en el ambiente hay. Si hasta Floor anda metiendo cizaña, que manda huevos. Y aún no hemos jugado el partido, señores. Si ganamos yo creo que no lo contamos. Al menos moriremos felices.

¡VAMOS ESPAÑA!

FLOOR, LA DIÉRESIS Y YO

No sé si sabeis que tengo una amiga holandesa con la que intercambio una hora de holandés por una hora de español. La chica en cuestión se llama Floor y es super maja. Quedamos normalente uno o dos días por semana y llevamos así desde Enero. Hace un mes se ha apuntado, además, a clase de español en la Universidad y a partir de ahí es donde han empezado a surgir algunos “problemillas” en nuestra hora de español. Ahora para Floor solo es válido lo que le enseñan en clase. Si por ejemplo su profesora ha escrito raíz sin tilde en clase (por que se ha equivocado) y yo lo escribo con tilde, entonces ya tenemos movida, porque Floor cree a pies juntillas a su profesora, por lo que yo me tiro la hora entera jurando y perjurando que se escribe “raíz” y no “raiz”.

Personalmente no me importa pasarme toda la hora explicando a Floor por qué raíz lleva tilde, el problema es que tanto repite lo de “mi profe dice tal, mi profe dice pascual ” que a veces me hace dudar 😦

En nuestra última clase estuvimos hablando de la gente joven holandesa, de que si eran muy vergonzosos y tal, por lo que surgió la palabra “shame”.

Floor – Do you know “shame”?

Mari – Sí. En español se dice vergüenza.

– ¿Cómo? ¿Me lo escribes?

– Claro: Vergüenza.

Floor miró la palabra que acababa de escribir, me miró a mí, volvió a mirar la palabra. “Ya lo está flipando otra vez”, pensé. “A saber lo que le ha dicho ahora su profesora..”.

Floor – ¿Se escribe así?

Mari – Sí

– ¿Seguro?

– Eh, pues sí, seguro.

– Pero… ¿Y ESO DE AHÍ?. – Me dijo señalando la diéresis sobre la u.

– Pues, eso se llama diéresis y se usa en algunas palabras, sobre la u.

– Pero… eso no puede ser… Mi profe no me ha dicho que “éso” existiera en español.

Su cara era de: “Y si existieran las diéresis esas que dices nos lo hubiera dicho en clase, porque ella lo sabe TODO”.

Busqué una manera de expresar te-puedo-decir-por-donde-me-paso-a-tu-profesora en inglés, pero como al final no pude, le dije: – Pues hay más palabras: Pingüino, paragüero, paraguas… No, espera, paraguas no… Perdona.

Me había dejado llevar por la inercia paragüeril y había metido la pata con paraguas, pero Floor no perdona, no pasa ni una. Su mirada contenía una chispa de malicia. Parecía pensar: “Ajá, con que dudas con paraguas, ¿eh? ¡Maldita zorra no-española mentirosa! ¡Mi super-profe sí que sabe ortografía y no como otras!”

La tía seguía insistiendo.

– Entonces… ¿Paraguas no y vergüenza si?

– Sí, sí, vergüenza lleva diéresis… Creo…

¡Aghh!! ¡No me lo podía creer! ¡Me estaba haciendo dudar a mí, A MI, que la RAE y yo somos una! Toda la vida pendiente de las reglas de ortografía, los acentos, las tildes y la madre que los parió a todos para que me venga una holandesa a hacerme dudar de la palabra vergüenza.

– Mira Floor, esta tarde te mando por correo una lista con tooodas las palabras con diéresis en español, ¿vale? Y así no hay dudas.

– Vale. – Me dijo mientras escribía una interrogación en su cuaderno, al lado de vergüenza y paraguas. Casi la mato.

Nada más llegar a casa me fui como un miura directa al ordenador, dispuesta a buscar todas la palabras españolas con diéresis sobre la faz de la tierra y mandársela a Floor en un correo cuyo asunto sería: Yo sé español, tú profesora-petarda no.

Mientras esperaba a que se encendiera el ordenador:

Fede – Mari, te noto nerviosa…

Mari – Joer, ¡Pues no va Floor y me hace dudar de la palabra vergüenza!

– ¿Vergüenza?

– Sí, que lleva diéresis y no me cree.

– Claro, es con diéresis.. Creo… Joer, ¡ahora dudo! Pingüino, paragüero…

– Paraguas no.

– Sí, ya sé que paraguas no. Si es que había una regla… La u delante de la e y la i.. ¿No te acuerdas?

– ¡NO, NO ME ACUERDO! ¡Me cago en todo ya! Tanto inglés y tanta tontería y al final vamos a acabar imbéciles. Si es que no somos ni españoles ni somos nada, Fede. ¡Ya ni las diéresis!

Tras buscar todas las palabras con diéresis, en las que, por supuesto, estaba vergüenza, y mandarle a Floor el mail de la victoria, me puse a buscar la reglita de las narices:

f. Ortogr. Signo ortográfico (¨) que se pone sobre la u de las sílabas gue, gui, para representar que esa letra representa un sonido que debe pronunciarse, como en vergüenza, argüir.

Ahí la dejo, para que nunca pueda sacaros los colores ninguna holandesa. Por cierto, le pregunté a Floor de que parte de España era su profesora. Resulta que no es española, es de Amsterdam.

Así limpiaba, así, así…

// Atención, hemos decidido cambiar algunos de los nombres reales de los implicados para mantener su privacidad.

En nuestra casa somos 5, como supongo que ya sabeis, pero limpiamos 3: Fede, Gerald y yo. No hay un orden ni un reparto de tareas concreto (lo hubo durante un par de meses pero la gente pasaba), asi que vamos limpiando más o menos según encontramos las cosas sucias.

El baño de arriba lo limpia siempre Gerald. Nadie sabe porqué lo hace, pero anda obsesionadito. Como vea medio pelo en la bañera te la lía. Un día subía yo a ducharme y justo estaba Gerald con la fregona. Le solté un “Perdón, ya vuelvo más tarde”, y justo cuando me estaba dando media vuelta para irme a la habitación, comienza a gritarme mogollón de cosas. Hablaba super rápido, en su idioma (90%Dutch-10%English) y yo no le entendía un carajo. Además movía los brazos muy rápido y se señalaba la cabeza. Parecía un mono. Después de un par de minutos le solté un “No te entiendo” y fue entonces cuando, con cara de resignación, se agachó, cogió cuatro pelos mega largos del suelo y me los plantó en la cara, a 10 centímetros de los ojos. Ahí es donde entendí todo. Fue traducción inmediata:”Peazo de guarra, como te vuelvas a lavar el pelo y no recojas luego el baño, pienso matarte, triturarte y hacerte lasaña”.

Claro, llegados a este punto de tensión sólo me quedaba una cosa, mentir: “Pero, no creo que sean míos… Yo siempre uso gorro”. Mientras Gerald me miraba con los pelos de unos 20 centímetros aún colgando en sus manos, yo hacía un repaso mental del resto de compañeros de piso, intentando encontrar a alguien a quien echarle la culpa: Curly “Tecnoviking”→ calvo. Larry “Mirada errática”→ no se lava el pelo. Fede→ le quiero. No me valía ninguno, asi que al final tuve que admitir mi culpa y decirle: “Lo siento mucho, la próxima vez tendré más cuidado.”. Y me fuí. Me faltó tiempo para contarle a Fede:

– Fedeeee, menuda peta que me ha echado Gerald porque había pelos en el baño… Pero, jolín, ¡si yo siempre aclaro la bañera después de lavarme el pelo!

– Ah, serán míos, que me acabo de duchar hace un rato;

– Pues es que siempre me regaña a mí!! Primero lo de la lavadora (eso ya irá para otro post) y ahora ésto! Bueno, al menos nos echa una manilla y limpia algo…

Pero hubo un día que Gerald hizo pereza y no limpió y fue ese día cuando apareció un calzoncillo, en bastantes malas condiciones, en el suelo del baño. Yo no tuve el placer de verlo, Fede sí. La cosa pasó cuando yo estaba en Madrid pasando las Navidades, asi que no sabía nada del tema. Fue al poco de mi regreso cuando va Fede y me dice: “Ah,¡ se me piró contarte una cosa! Un día me encontré un calzoncillo super sucio en el suelo del baño. ¡Menudo asco! Al día siguiente alguien lo lanzó por el balcón y se quedó enganchado en la barandilla”.
– Eh…Fede,¿ me estás diciendo que hay un calzoncillo lleno de mierda colgado del balcón??
– Sí.
– Joer, panda de cerdos, de verdad. Voy a ver…

Justo salgo para el patio, miro para arriba (el baño está en un segundo piso), y ahí no había nada. “Fede, no hay nada…”
Fede: “Joer, pues no sé, llevaba ahí un montón de días… Igual se ha caído al suelo…”
Efectivamente, se había caído al suelo.
Y ahí sigue el calzoncillo, 3 meses después, tirado junto a las bicis. Le ha llovido, granizado, ha estado enterrado bajo la nieve y además lo hemos pisado con las bicis. Yo ya lo enseño como parte de la casa: A la derecha podeis ver la cocina, a la izquierda nuestra habitación, y al fondo, en el patio, el calzoncillo cagado.

Y es que todos sabemos que el calzoncillo es de Larry, no hace falta ser muy avispado. ¿Que por qué lo se? Pues porque Larry no huele precisamente a rosas y además no ha limpiado ni tres veces desde que vivimos aquí. ¡Lo que me llama la atención es que luego el tío va por la casa tan campante! Es decir, a mí me daría vergüenza ser tan cerda y luego cruzarme con los compañeros de piso como si nada, en plan colega y en slips. Y encima va y se lia a mandar “Solicitudes de abrazo” a través del facebook. ¡Será desgracias! Menos abrazos y más limpieza, majo. Le voy a mandar yo una solicitud pero de las buenas:
“Mari Tirados te ha mandado una Solicitud de fregona a traves de CerdoVille.com. Quieres aceptar el mocho y limpiar la casa?”.

Lo malo es que todos sabemos que va a pulsar “Ignorar”…

Habemus post!

Hoy me ha pasado Fede un post muy bueno, creo que es el último de ‘El sentido de la vida’ y, además de reirme un montón, me ha entrado mucha envidia. Me he dicho: “¡Uohala! ¡¡Yo también quiero tener un blog para escribir mis cositas!! Eh… Espera, ¡si tengo uno medio abandonado! “. Y aquí ando, tropecientos meses después del último post, con un trancazo del copón, pero feliz de escribir de nuevo 🙂

Por aquí todo muy bien: Gerald no deja de sorprendernos, Thor de apestarnos y Alain de tocarnos los huevos. Lo normal, vamos. Pero hoy no voy a hablar de ellos, sino de una “vivencia” personal que tuve hace algunos meses.

No sé si sabreis que me gusta mucho el fútbol. No soy tan profesional como para deciros todos los entrenadores de Segunda B de carrerilla, pero si que lo sigo bastante y me gusta estar al tanto de las noticias. Total, que un día vi en el facebook que había un grupo del Carrusel Deportivo y me faltó tiempo para unirme, feliz de la vida. Como aquí en Eindhoven lo de la radio como que no, mientras escucho los partidos por internet a veces voy viendo los comentarios del grupo y, un día, se me ocurrió comentar. Al rato, y tras ver que todo el mundo pasaba de mi comentario, me encuentro con varios mensajes en el facebook. “Qué raro, si casi todo el mundo me escribe al correo de gmail… A ver… ¿Pero quién es esta gente?”. (NOTA: Los nombres de los “personajes” y sus correos electrónicos son ficticios, pero el contenido está copiado tal cual.)

Primer mensaje: “Hola, me llamo LigónMan. soy del Barça, y tu?”.
Servidora: “Puf, pues empezamos bien…”.

Segundo mensaje:”Como estas Mira’ Si quieres chatemos mi messenger es estoyEnElMundoPorqueTieneQueHaberDeTodo@hotmail.es, tengo cam, y tu?”
Servidora: “Eh… Vamos a ver, musculitos (es que tendrías que ver la foto), siento mucho no tener “cam” para poder ver tus bíceps ondular en directo pero es que resulta que sólo quiero participar en el grupo, ¡joer!”.

El resto los borré, porque no hay que ser muy lista para saber que iban de todo menos de mi comentario futbolero. Sólo dejé el de “tengo cam”, para poder enseñároslo algún día, porque la foto es digna de ver. La cuestión es que me enfadé un montón. Y es que yo no lo entiendo. Es decir, si fuera miembro del grupo “Soy más fácil que pegar un cromo” (que no sé si existe, pero todo se andará) entonces entendería que me mandaran mensajes de ese estilo pero, ¿en un grupo de deportes? Yo es que no lo veo muy normal, la verdad.

Asi que pensé en renunciar a mi condición femenina y hacerme otro facebook con otra cuenta, llamarme Pepe Peloenpecho, ponerme una foto de Torrente y así poder comentar tranquilamente cada jornada, como un macho más. Pero trasteando en la privacidad del facebook encontré la solución: Cambiar la configuración de los mensajes para que no me pueda espamear gente que no conozco y seguir comentando tan ricamente. (Aunque lo de Pepe Peloenpecho no lo descarto del todo para un futuro, que mola un huevo).

Para terminar y, aunque no tenga nada que ver con el post pero es que me muero de ganas de que lo veais, adjunto una foto de la última adquisición de Alain, adicto cada vez más a los batidos de proteínas. Atención al nombre y a la foto del bote. Vivo con el miedo de levantarme una mañana y encontrarme a Alain con ese careto.

Muackas!