Vuelta a Madrid

Parece que fue ayer cuando vinimos de Eindhoven… Felices, pero a la vez tristes,  con un montón de experiencias imposibles de plasmar en un blog (aunque yo hice lo que pude) y con los nervios de un primer día de cole, llegamos a los madriles con el equipaje multiplicado por 10.

Ya han pasado 5 meses, durante los cuales he estado reflexionando a diario sobre el futuro de mi pequeño blog (mentira, he estado estudiando, terminando la carrera, buscando curro, encontrándolo y cagándome en el Madrid porque no hay manera de ganemos nada). Así los cinco meses. Pero un día, mientras iba a currar empotrada en el vagón de metro, pensé: “Yo tenía un blog… Ah, pero no era un blog madrileño, era un blog holandés… ¿Podré seguir escribiendo mis cositas?”. Rauda y veloz consulté a Fede, cofundador de Fritanga Holandesa. Primero pensamos en cambiarle el nombre, luego en dejarlo como estaba y poner etiquetas por temas… Miles y miles de ideas para al final dejarlo aquí todo mezclado y que sea lo que Dios quiera. Ahí va mi primer post Made in Madrid, que no podía tratar de otra cosa que de su maravilloso metro, que vuela.

Holanda es genial. Mira que hemos pasado frío, que he maldecido la humedad, que me metí la mega leche con la bici y casi no lo cuento… Pero aún así, regresaba a Eindhoven mañana mismo. Echo un montón de cosas de menos, pero lo que sin duda me falta es mi bici. Es genial llegar a los sitios en 10 minutos, sin atascos, sin nadie que te empuje ni te empotre contra la puerta del autobús. Es como vivir en una burbuja enorme, dentro de la cual nadie te puede dar por saco. Cuando vas con la bici por la calle, la gente, conocedora de la circunferencia mágica propia de cada holandés, no se te acerca a menos de 15centímetros. Si acaso algún rozamiento esporádico de un niño que aún no ha estudiado en la escuela el tema “Si invades el espacio de los demás arderás en el infierno“, pero poco más.

Aquí en Madrid no. Es pisar suelo español y la circunferencia mágica desaparece. Pof, te explota en la cara. Y ahí te quedas, expuesto a cualquier toqueteo. Yo lo compruebo nada más entrar en el metro por las mañanas. La gente no es que te toque, no, es que te magrea con una tranquilidad que da miedo. Ahora tu circunferencia mágica (o lo que queda de ella) la compartes con otras 7 personas, sus periódicos, sus libros, y la madre que los parió a todos. Que yo entiendo que somos muchos, y si hay que achuchar yo soy la primera que lo hago, pero hay que tener también un mínimo de educación. Que yo si voy leyendo y no entramos todos, pues guardo el libro y listo, no me empeño en que el señor pelón de enfrente y su hija desquiciada de 15 años lean el libro conmigo.

Claro, ni que decir tiene que con la bici vas respirando el aire fresco y no los “fabulosos” olores corporales de la peña. Y lo digo yo, que con mi metro 60 voy a una media de 10 sobacos por semana. Una ducha al día, da alegría, pequeños guarretes. Y si es por la mañana, mejor que mejor.

Sé que no es vuestro caso, chicos, que fijo que os levantais por las mañanas con la máxima de “Dejar salir antes de entrar” en mente. Esto va para los maleducados, los salidos, los quinquis con el móvil musiquero, las señoras con los codos como clavos y los que no se lavan ni con el agua de la lluvia. Por un metro con más trenes, más asientos y menos gente (gente mala, por supuesto).  Así sea.

Nota de la autora: Algunos pasajes del post están basados en hechos reales.

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One response to this post.

  1. Posted by Héctor on 7 febrero 2011 at 15:42

    Claro que sí Mari! protesta, que es verdad, en Madrid nos hemos acostumbrado al sin vivir de cada día, dejamos que nos pisen, que nos jodan en el metro, que nos machaquen a impuestos, a multas, que nos piten los estresados de turno. Se da por sentado que el otro tiene derecho a ser maleducado y molesto, no a respetar al de al lado, ejemplo claro la ley del tabaco, ya tienes a los fumadores defendiendo ¿sus derechos?, que pena que los yonkis no salgan a defender los suyos, en el fondo tiene el mismo derecho a meterse un buen chute. Hay 100 sitios mejores que Madrid, yo ya me he dado cuenta, así que cuento los días que me quedan para volver a París o irme a cualquier otro sitio, pero sinceramente Madrid cada vez me aporta menos, sólo me da contaminación, trabajo precario, coste de vida caro, capullos por doquier, un gran festival!
    Un besote a los dos! Take good care.

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